Estudios plantean que la restricción in utero de este mineral juega un rol clave en el desarrollo de hipertensión en la etapa adulta, por lo que ésta podría prevenirse tempranamente. En Chile la ingesta diaria de calcio en mujeres gestantes sólo alcanza los 800 mg. diarios, muy por debajo de los 1.200 mg. recomendados internacionalmente.
El calcio es clave en la nutrición de las mujeres embarazadas, no sólo porque contribuye a la formación de la estructura ósea en el feto, sino porque protege tanto a la madre como al niño de la hipertensión. Así lo demuestran los últimos estudios realizados en el Instituto de Efectividad Clínica (IECS, Buenos Aires), el Instituto de Nutrición de Centroamérica y Panamá (Guatemala) y el Centro Latinoamericano de Perinatología de la OPS/OMS (Montevideo), que serán próximamente presentados en Chile.
Quienes dieron la pista para la investigación fueron las indígenas mayas de Guatemala, cuya dieta se compone básicamente de tortillas fabricadas con maíz, el que dejan remojando durante la noche con piedras de cal; de ahí su sustancioso aporte de calcio. Al observar que estas mujeres presentaban índices de hipertensión durante el embarazo (preclampsia) considerablemente más bajos que el promedio de la población, y similares a los de países desarrollados, el equipo del doctor José Belizán, obstetra e investigador del IECS, comenzó a estudiar tanto en mujeres como en ratas la acción del calcio en el feto.
“Los mayores efectos se vieron en la población que tenía un bajo consumo de calcio en la dieta. En esas mujeres la suplementación con el mineral durante el embarazo redujo en 68% la incidencia de preclampsia”, afirma Belizán.
Pero eso no es todo. Los mismos investigadores realizaron un seguimiento en los hijos de estas madres suplementadas con calcio y descubrieron que también en ellos se redujo la incidencia de hipertensión. No ocurrió lo mismo con los hijos de las mujeres que habían recibido un placebo durante el embarazo. “Esto sugiere que la restricción fetal de calcio tiene un rol en la génesis de la hipertensión del adulto, y que podríamos prevenirla tempranamente”, agrega el investigador; de hecho, al replicar el estudio en ratas se observó que el efecto se amplificaba y se extendía a la etapa adulta de los roedores. Leer más....
fuente: la segunda
El calcio es clave en la nutrición de las mujeres embarazadas, no sólo porque contribuye a la formación de la estructura ósea en el feto, sino porque protege tanto a la madre como al niño de la hipertensión. Así lo demuestran los últimos estudios realizados en el Instituto de Efectividad Clínica (IECS, Buenos Aires), el Instituto de Nutrición de Centroamérica y Panamá (Guatemala) y el Centro Latinoamericano de Perinatología de la OPS/OMS (Montevideo), que serán próximamente presentados en Chile.
Quienes dieron la pista para la investigación fueron las indígenas mayas de Guatemala, cuya dieta se compone básicamente de tortillas fabricadas con maíz, el que dejan remojando durante la noche con piedras de cal; de ahí su sustancioso aporte de calcio. Al observar que estas mujeres presentaban índices de hipertensión durante el embarazo (preclampsia) considerablemente más bajos que el promedio de la población, y similares a los de países desarrollados, el equipo del doctor José Belizán, obstetra e investigador del IECS, comenzó a estudiar tanto en mujeres como en ratas la acción del calcio en el feto.
“Los mayores efectos se vieron en la población que tenía un bajo consumo de calcio en la dieta. En esas mujeres la suplementación con el mineral durante el embarazo redujo en 68% la incidencia de preclampsia”, afirma Belizán.
Pero eso no es todo. Los mismos investigadores realizaron un seguimiento en los hijos de estas madres suplementadas con calcio y descubrieron que también en ellos se redujo la incidencia de hipertensión. No ocurrió lo mismo con los hijos de las mujeres que habían recibido un placebo durante el embarazo. “Esto sugiere que la restricción fetal de calcio tiene un rol en la génesis de la hipertensión del adulto, y que podríamos prevenirla tempranamente”, agrega el investigador; de hecho, al replicar el estudio en ratas se observó que el efecto se amplificaba y se extendía a la etapa adulta de los roedores. Leer más....
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